Ya es Jueves Santo en Sevilla. Para muchos un día más, Para otros, el momento clave donde Sevilla narra a la perfección la Pasión de Cristo.

Para cada uno, su día puede ser el más grande, la fecha más señalada del calendario. Hoy no escribe un hermano del Jueves Santo. Hoy tampoco escribe un cofrade de 365 días. Hoy escribe un Cristiano.
Hoy, más que en éstos días atrás, soy más consciente de que ésta Cruz que hoy nos pesa, ya lastimó el corazón de muchos hermanos nuestros, amigos, familiares. Seres queridos. Soy consciente de que hoy, muchos hogares, serán un valle de lágrimas. Soy consciente, de que hoy era el día en el que saldríamos a orar con Él. Quizás no os tocará cargar la Cruz, que otros ya han cargado. Quizás, no os tocará cargar la Cruz, hasta la hora a la que tradicionalmente os vestís de Nazareno, o hasta la hora a la que las puertas de tu templo deberían de crujir. Dolerá, como los azotes que recibió Cristo en su Pasión, o como cuando le coronaron de espinas. Dolerá, como les ha dolido a los que ya han vivido su día sin poder ni siquiera ir a visitar a sus titulares.

Ahora nos toca cargar con esa Cruz, que el Señor nos ha concedido en esta durísima y diferente Semana Santa. Hoy. A tí, que creías que tu día no iba a llegar, sí. Ya ha llegado. Como llegará de nuevo. Porque si algo se nos da bien, es que sabemos esperar. Volveremos a presenciar, cómo lo Ángeles coronan a María. Lo volveremos a ver, Exaltado en su Cruz. Volveremos a cruzar el puente, hacia la fábrica de tabacos.De nuevo esperaremos a la Madre del que mejor ora en Sevilla. Volveremos a la Magdalena, a que el cielo rompa en su más bella hora azul. Volveremos a la Anunciación. Volveremos al Salvador. Volveremos. Porque si hay algo que se nos da bien, es esperar.

Hermanos, es Jueves Santo en Sevilla. Hoy toca echarnos la Cruz al Hombro. Porque sabemos cumplir con la penitencia que nos ha sido impuesta. Porque se nos da bien esperar. Aguantarse un poco la trasera, que ya queda menos para terminar esta dura chicotá. Porque si grande es el dolor que hoy nos acecha, mayor será la Victoria.

Fotografía: Salvador López Medina / @SalvaLpezMedina

Si grande es el dolor hoy, mayor será la Victoria

Ya es Jueves Santo en Sevilla. Para muchos un día más, Para otros, el momento clave donde Sevilla narra a la perfección la Pasión de Cristo.

Para cada uno, su día puede ser el más grande, la fecha más señalada del calendario. Hoy no escribe un hermano del Jueves Santo. Hoy tampoco escribe un cofrade de 365 días. Hoy escribe un Cristiano.
Hoy, más que en éstos días atrás, soy más consciente de que ésta Cruz que hoy nos pesa, ya lastimó el corazón de muchos hermanos nuestros, amigos, familiares. Seres queridos. Soy consciente de que hoy, muchos hogares, serán un valle de lágrimas. Soy consciente, de que hoy era el día en el que saldríamos a orar con Él. Quizás no os tocará cargar la Cruz, que otros ya han cargado. Quizás, no os tocará cargar la Cruz, hasta la hora a la que tradicionalmente os vestís de Nazareno, o hasta la hora a la que las puertas de tu templo deberían de crujir. Dolerá, como los azotes que recibió Cristo en su Pasión, o como cuando le coronaron de espinas. Dolerá, como les ha dolido a los que ya han vivido su día sin poder ni siquiera ir a visitar a sus titulares.

Ahora nos toca cargar con esa Cruz, que el Señor nos ha concedido en esta durísima y diferente Semana Santa. Hoy. A tí, que creías que tu día no iba a llegar, sí. Ya ha llegado. Como llegará de nuevo. Porque si algo se nos da bien, es que sabemos esperar. Volveremos a presenciar, cómo lo Ángeles coronan a María. Lo volveremos a ver, Exaltado en su Cruz. Volveremos a cruzar el puente, hacia la fábrica de tabacos.De nuevo esperaremos a la Madre del que mejor ora en Sevilla. Volveremos a la Magdalena, a que el cielo rompa en su más bella hora azul. Volveremos a la Anunciación. Volveremos al Salvador. Volveremos. Porque si hay algo que se nos da bien, es esperar.

Hermanos, es Jueves Santo en Sevilla. Hoy toca echarnos la Cruz al Hombro. Porque sabemos cumplir con la penitencia que nos ha sido impuesta. Porque se nos da bien esperar. Aguantarse un poco la trasera, que ya queda menos para terminar esta dura chicotá. Porque si grande es el dolor que hoy nos acecha, mayor será la Victoria.

Fotografía: Salvador López Medina / @SalvaLpezMedina