Un número es el que marca el compás y el tiempo de nuestra ciudad. Siete son los días que nos quedan para poder llegar a la gloria con la ilusión de un niño, siete son los dolores que la Virgen sufrió por su hijo, siete son las letras que cierran la semana mayor, Soledad; siete son las letras que componen el nombre de esta bendita ciudad, Sevilla.

Los cultos se consumen, la cera se aferra a sus cubillos, la luz se refleja en la plata atravesando la malla de las bambalinas. Se destapa la gloria paso a paso en cada centímetro de nuestra ciudad, en cada esquina que nos depara las noches de la cuaresma. Un ensayo, una mudá, el simple tintineo de los flecos en los varales en el oscuro silencio de la noche.

Deja que nos acerquemos a ella, que revienten las flores a su paso, se prendan las candelerías como llamas ardientes de amor, que suene fuerte ese martillo, que crujan las trabajaderas, las partituras al son de su mecida. Disfruta Sevilla, que solo quedan siete días.

Fotografía: Víctor M. Cascales Vallejo / @victorm_cv

Setenta veces siete

Un número es el que marca el compás y el tiempo de nuestra ciudad. Siete son los días que nos quedan para poder llegar a la gloria con la ilusión de un niño, siete son los dolores que la Virgen sufrió por su hijo, siete son las letras que cierran la semana mayor, Soledad; siete son las letras que componen el nombre de esta bendita ciudad, Sevilla.

Los cultos se consumen, la cera se aferra a sus cubillos, la luz se refleja en la plata atravesando la malla de las bambalinas. Se destapa la gloria paso a paso en cada centímetro de nuestra ciudad, en cada esquina que nos depara las noches de la cuaresma. Un ensayo, una mudá, el simple tintineo de los flecos en los varales en el oscuro silencio de la noche.

Deja que nos acerquemos a ella, que revienten las flores a su paso, se prendan las candelerías como llamas ardientes de amor, que suene fuerte ese martillo, que crujan las trabajaderas, las partituras al son de su mecida. Disfruta Sevilla, que solo quedan siete días.

Fotografía: Víctor M. Cascales Vallejo / @victorm_cv