El día de ayer jueves 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, se vivió uno de los sueños porque los que llevan trabajando los hermanos de la calle Pureza, la conmemoración de los los seis siglos de la devoción a la Santísima Virgen de la Esperanza.

Horas previas y incluso días donde la Virgen ya se encontraba entronizada en su paso de palio, la calle Pureza y la Capilla de los Marineros era un reguero de cofrades para verla. Se notaba cierto nerviosismo de ilusión de cara al Traslado a la Catedral.

Minutos antes de las cuatro, la hora prevista de salida del cortejo, se abrían las puertas y comenzaban a salir los tramos de cirios que acompañaban, todo bajo un aplauso de todo el público allí congregado. A rebosar. Así comenzaba la jornada de traslado, que pasaría a la historia por el desarrollo del mismo.

La emoción, el júbilo estalló cuando la Virgen de la Esperanza apenas veinte minutos pasados de las cuatro de la tarde cruzaba el dintel de la puerta de su Capilla y le recibía su barrio de Triana entre aplausos, vítores, cohetes y una petalá con el Himno Real y la inconfundible marcha "Esperanza de Triana Coronada" por la Banda de Música de las Cigarreras, que se estrenaba tras la dolorosa. Petaladas que se fueron sucediendo en toda la calle Pureza en forma de gracias y amor que le profesan en su calle los devotos y hermanos.


Recorrió la Plaza del Altozano y el Puente de Triana a rebosar de público, como nunca se había podido ver. Nadie quería perderse como la Esperanza abandonaba su barrio hasta el sábado cuando regrese. Triana es Esperanza y la Esperanza es Triana.

Tras cruzar el puente que une Triana y Sevilla, visitó la Parroquia de la Magdalena y el Convento del Santo Ángel para llegar a la Plaza del Ayuntamiento donde les esperaba la representación municipal. Ya en dicho punto, la casa de todos los sevillanos, tras la entrega del ramo de flores por parte del Alcalde de la ciudad, Juan Espadas, la Virgen se levantó a la música, forma característica en los pasos de esta Hermandad, a los sones de "Siempre la Esperanza", recibiendo de nuevo otra petalá. Un pecho de palio a rebosar de petalos de las continúas petalás que fueron sucediendo en todo el recorrido.

Cumpliendo el horario previsto, a las once y diez de la noche la Virgen de la Esperanza cruzaba el dintel de la puerta de palos de la Catedral, culminando el multitudinario traslado.


El CECOP calculo entorno a las 250.000 personas siguiendo la procesión por las calles de Triana y el centro de Sevilla. Pudiera ser de las procesiones más multitudinarias de las últimos tiempos. El sábado se espera un incremento de público para el regreso de la dolorosa de la Madrugá a su sede canónica tras haber celebrado la Misa de Estacional.

Galería del traslado aquí

Fotografías: Salvador López Medina (@SalvalpezMedina) / Victor Manuel Cascales Vallejo (@victorm_cv

Reguero de Esperanza hacía la Catedral


El día de ayer jueves 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, se vivió uno de los sueños porque los que llevan trabajando los hermanos de la calle Pureza, la conmemoración de los los seis siglos de la devoción a la Santísima Virgen de la Esperanza.

Horas previas y incluso días donde la Virgen ya se encontraba entronizada en su paso de palio, la calle Pureza y la Capilla de los Marineros era un reguero de cofrades para verla. Se notaba cierto nerviosismo de ilusión de cara al Traslado a la Catedral.

Minutos antes de las cuatro, la hora prevista de salida del cortejo, se abrían las puertas y comenzaban a salir los tramos de cirios que acompañaban, todo bajo un aplauso de todo el público allí congregado. A rebosar. Así comenzaba la jornada de traslado, que pasaría a la historia por el desarrollo del mismo.

La emoción, el júbilo estalló cuando la Virgen de la Esperanza apenas veinte minutos pasados de las cuatro de la tarde cruzaba el dintel de la puerta de su Capilla y le recibía su barrio de Triana entre aplausos, vítores, cohetes y una petalá con el Himno Real y la inconfundible marcha "Esperanza de Triana Coronada" por la Banda de Música de las Cigarreras, que se estrenaba tras la dolorosa. Petaladas que se fueron sucediendo en toda la calle Pureza en forma de gracias y amor que le profesan en su calle los devotos y hermanos.


Recorrió la Plaza del Altozano y el Puente de Triana a rebosar de público, como nunca se había podido ver. Nadie quería perderse como la Esperanza abandonaba su barrio hasta el sábado cuando regrese. Triana es Esperanza y la Esperanza es Triana.

Tras cruzar el puente que une Triana y Sevilla, visitó la Parroquia de la Magdalena y el Convento del Santo Ángel para llegar a la Plaza del Ayuntamiento donde les esperaba la representación municipal. Ya en dicho punto, la casa de todos los sevillanos, tras la entrega del ramo de flores por parte del Alcalde de la ciudad, Juan Espadas, la Virgen se levantó a la música, forma característica en los pasos de esta Hermandad, a los sones de "Siempre la Esperanza", recibiendo de nuevo otra petalá. Un pecho de palio a rebosar de petalos de las continúas petalás que fueron sucediendo en todo el recorrido.

Cumpliendo el horario previsto, a las once y diez de la noche la Virgen de la Esperanza cruzaba el dintel de la puerta de palos de la Catedral, culminando el multitudinario traslado.


El CECOP calculo entorno a las 250.000 personas siguiendo la procesión por las calles de Triana y el centro de Sevilla. Pudiera ser de las procesiones más multitudinarias de las últimos tiempos. El sábado se espera un incremento de público para el regreso de la dolorosa de la Madrugá a su sede canónica tras haber celebrado la Misa de Estacional.

Galería del traslado aquí

Fotografías: Salvador López Medina (@SalvalpezMedina) / Victor Manuel Cascales Vallejo (@victorm_cv