La estética de la virgen de la Esperanza es un icono de referencia, un elemento parlante de tiempos pasados. Los avatares históricos del siglo XX han forjado en la imagen devocional todo un icono en su atravío, gracias a su vestidor Fernando Morillo Lasso, que supo configurar las formas que hoy relacionamos con la propia imagen, recuperándose en todo su esplendor en la última década, gracias a su vestidor actual Javier Hernández Lucas.

El "refregador" es una creación de los años 40, inspirada en los drapeados dorados de la moda de la época que lucían las grandes celebridades, que junto a los rasgos castizos de la Virgen, hizo un todo, a la hora de acercar la imagen al pueblo en un momento de grandes penurias, simpatizado así con el mismo.

Junto a esta forma de disponer el tocado, las propias manos de la virgen y distintos aderezos como las esmeraldas que enmarcan el tocado, Fernando Morillo colocaba sobre los hombros de la Santísima Virgen los llamados "Robanovios". Estas peculiares piezas eran usadas por las mocitas de la calle Pureza, y él las reprodujo con alambres y lentejuelas, como una especie de ramillete de florecillas que daban un brillo especial cuando se apreciaban desde lejos.

En estos últimos años, con motivo de esta puesta en valor del icono de referencia de la Virgen, se han recuperado piezas, realizadas con materiales nobles como las esmeraldas del tocado, el puñal, o recientemente la recreación de la saya de Belmonte; en este aspecto, un grupo de hermanos ha tenido a bien reproducir los antiguos robanovios en canutillo de cristal y oro blanco, asemejando las lentejuelas y los filamentos de los que se componían los antiguos, recuperando así está singular pieza en el ajuar de la Santísima Virgen, trabajo realizado por la orfebre y perito en gemología María Belén Hernández Moreno.



Fotografía: Archivo Hermandad.

Recuperación Histórica. Los robanovios de la Esperanza de Triana

La estética de la virgen de la Esperanza es un icono de referencia, un elemento parlante de tiempos pasados. Los avatares históricos del siglo XX han forjado en la imagen devocional todo un icono en su atravío, gracias a su vestidor Fernando Morillo Lasso, que supo configurar las formas que hoy relacionamos con la propia imagen, recuperándose en todo su esplendor en la última década, gracias a su vestidor actual Javier Hernández Lucas.

El "refregador" es una creación de los años 40, inspirada en los drapeados dorados de la moda de la época que lucían las grandes celebridades, que junto a los rasgos castizos de la Virgen, hizo un todo, a la hora de acercar la imagen al pueblo en un momento de grandes penurias, simpatizado así con el mismo.

Junto a esta forma de disponer el tocado, las propias manos de la virgen y distintos aderezos como las esmeraldas que enmarcan el tocado, Fernando Morillo colocaba sobre los hombros de la Santísima Virgen los llamados "Robanovios". Estas peculiares piezas eran usadas por las mocitas de la calle Pureza, y él las reprodujo con alambres y lentejuelas, como una especie de ramillete de florecillas que daban un brillo especial cuando se apreciaban desde lejos.

En estos últimos años, con motivo de esta puesta en valor del icono de referencia de la Virgen, se han recuperado piezas, realizadas con materiales nobles como las esmeraldas del tocado, el puñal, o recientemente la recreación de la saya de Belmonte; en este aspecto, un grupo de hermanos ha tenido a bien reproducir los antiguos robanovios en canutillo de cristal y oro blanco, asemejando las lentejuelas y los filamentos de los que se componían los antiguos, recuperando así está singular pieza en el ajuar de la Santísima Virgen, trabajo realizado por la orfebre y perito en gemología María Belén Hernández Moreno.



Fotografía: Archivo Hermandad.