Una atípica mañana del 15 de agosto, de las que no se recuerdan, las temperaturas "fresquitas" y nublado. Así amanecía el Día de la Virgen en la ciudad que como cada año es un reguero de fieles y devotos desde horas previas a la procesión transitaban por los alrededores de la Catedral. Venidos de todos los pueblos.

Como marca la tradición y con total organización, a las siete y media de la mañana se ponía el cortejo en la calle que iban abriendo los niños carrancanos. A las ocho de la mañana, la Virgen de los Reyes cruzaba el dintel de la Puerta de Palos para encontrarse con Sevilla que la esperaba. Silencio, rezo y tan sólo el cantar de los pájaros y el repique de las Campanas de la Gloria. 

Toda una ciudad volcada entorno a la Patrona, que lucía el manto blanco que le regaló Isabel II, que sólo recibió un tímido rayo de luz en la esquina del Archivo de Indias, en esta mañana de primavera que nos regalaba el 15 de agosto. 

Anteriormente, en el trascurso de la procesión por la Avenida de la Constitución, el Arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo tuvo que abandonar la misma al encontrarse indispuesto a continuar. Ocupó su lugar el Obispo auxiliar, Santiago Gómez Sierra. 

Pasados unos minutos de las nueve y media de la mañana, la Virgen de los Reyes hacía su entrada de nuevo en la Catedral a sones de la marcha Real por Banda de Música Militar.

Fotografía: Alejandro del Castillo Perujo / @alejandrocp99

La nublada mañana del 15 de agosto con la Virgen de los Reyes

Una atípica mañana del 15 de agosto, de las que no se recuerdan, las temperaturas "fresquitas" y nublado. Así amanecía el Día de la Virgen en la ciudad que como cada año es un reguero de fieles y devotos desde horas previas a la procesión transitaban por los alrededores de la Catedral. Venidos de todos los pueblos.

Como marca la tradición y con total organización, a las siete y media de la mañana se ponía el cortejo en la calle que iban abriendo los niños carrancanos. A las ocho de la mañana, la Virgen de los Reyes cruzaba el dintel de la Puerta de Palos para encontrarse con Sevilla que la esperaba. Silencio, rezo y tan sólo el cantar de los pájaros y el repique de las Campanas de la Gloria. 

Toda una ciudad volcada entorno a la Patrona, que lucía el manto blanco que le regaló Isabel II, que sólo recibió un tímido rayo de luz en la esquina del Archivo de Indias, en esta mañana de primavera que nos regalaba el 15 de agosto. 

Anteriormente, en el trascurso de la procesión por la Avenida de la Constitución, el Arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo tuvo que abandonar la misma al encontrarse indispuesto a continuar. Ocupó su lugar el Obispo auxiliar, Santiago Gómez Sierra. 

Pasados unos minutos de las nueve y media de la mañana, la Virgen de los Reyes hacía su entrada de nuevo en la Catedral a sones de la marcha Real por Banda de Música Militar.

Fotografía: Alejandro del Castillo Perujo / @alejandrocp99