Es el día que más temprano empieza, largos recorridos y largas horas, para realizar Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral de Sevilla. Los barrios y el Lunes Santo, a la tercera va la vencida y pudimos ver, otra vez, una jornada completa.

San Pablo, un barrio que ya no hay que llamar Polígono, dio muestras de como una cofradía en tan poco tiempo puede ser tan madura. Un paso de misterio bien formado y un palio que sin duda lo será el año que viene para poder cobijar a la Virgen del Rosario. Los balcones de Pedro Romero y la Avenida de la Soleá engalanados, al paso de su Hermandad que tanto derrocha camino de la Catedral. Y del Tiro de Linea su Cautivo, acompañado detrás de muchos fieles que sin duda no lo dejan solo, pese a que lo va, solo en su paso.

En el centro, de la calle Santiago la Hermandad del Beso de Judas, la Redención o el Rocío, llámala como quieras puso en pié a toda Sevilla, el misterio ando como nunca acompañado por su agrupación, el cual estrenaba las túnicas bordadas de los apóstoles y el Señor lucía su túnica bordada blanca, y su Virgen pudo sacar por fin a la calle su bello manto. Pétalos, emociones y aplausos al paso de esta Hermandad que pese a estar en pleno centro es la que más crece. Ya entrado en Campana, otra es la que sale, en este caso cerca, Santa Marta que de San Andrés nos lleva la verdadera fe, silente mientras Jesús es trasladado al sepulcro. Los acólitos se afanan en poner incienso a su paso como nunca antes, el misterio de Ortega Bru viene envuelto en una nube como si de un sueño se tratase para que aún Sevilla no crea que esté muerto, si no más bien dormido.

El izquierdo, rompe el silencio, y el barrio pone el compás a esos costaleros que sin duda mejor no pueden llevarlo. El Soberano Poder que pronto verá coronada a su Virgen de la Salud, solo hasta octubre tendremos que esperar para verla de nuevo pasear por las calles de nuestra ciudad. De elogiar, son las manos de Antonio Bejarano que ha sabido dejar su impronta en Ella, de manera espectacular.

Niña, guapa, hebrea que no cumple cincuenta si no veinte, eso era lo más comentado el Lunes Santo, a su paso la cofradía de las Aguas por el Arenal, la calle Zaragoza y la Magdalena para llegar a la Campana. Sin duda, nos ofrecieron una imagen totalmente distinta de la Virgen de Guadalupe vestida de hebrea en su paso. Mientras salía de la plaza del Museo la Hermandad, que tuvo que esperar el ya retraso que le dejó la jornada.


Penas y Vera-Cruz, el negro de nuevo y la sobriedad a un alegre día de barrios y de aniversarios, como el de la Virgen de las Tristezas, esta dolorosa de Illanes tan desconocida y a la vez tan personal. Y en San Vicente, Cristo cae por nuestros pecados, maravilloso fue su paso por la estrechez de Placentines mientras que sus costaleros rezaban el Padre Nuestro y su Madre de los Dolores, que acompañada como siempre por Tejera supo dejarnos ese buen sabor de boca a un Lunes de Santo que brilló con luz propia.

Crónicas de la Semana Santa 2017. Lunes Santo: Con luz propia

Es el día que más temprano empieza, largos recorridos y largas horas, para realizar Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral de Sevilla. Los barrios y el Lunes Santo, a la tercera va la vencida y pudimos ver, otra vez, una jornada completa.

San Pablo, un barrio que ya no hay que llamar Polígono, dio muestras de como una cofradía en tan poco tiempo puede ser tan madura. Un paso de misterio bien formado y un palio que sin duda lo será el año que viene para poder cobijar a la Virgen del Rosario. Los balcones de Pedro Romero y la Avenida de la Soleá engalanados, al paso de su Hermandad que tanto derrocha camino de la Catedral. Y del Tiro de Linea su Cautivo, acompañado detrás de muchos fieles que sin duda no lo dejan solo, pese a que lo va, solo en su paso.

En el centro, de la calle Santiago la Hermandad del Beso de Judas, la Redención o el Rocío, llámala como quieras puso en pié a toda Sevilla, el misterio ando como nunca acompañado por su agrupación, el cual estrenaba las túnicas bordadas de los apóstoles y el Señor lucía su túnica bordada blanca, y su Virgen pudo sacar por fin a la calle su bello manto. Pétalos, emociones y aplausos al paso de esta Hermandad que pese a estar en pleno centro es la que más crece. Ya entrado en Campana, otra es la que sale, en este caso cerca, Santa Marta que de San Andrés nos lleva la verdadera fe, silente mientras Jesús es trasladado al sepulcro. Los acólitos se afanan en poner incienso a su paso como nunca antes, el misterio de Ortega Bru viene envuelto en una nube como si de un sueño se tratase para que aún Sevilla no crea que esté muerto, si no más bien dormido.

El izquierdo, rompe el silencio, y el barrio pone el compás a esos costaleros que sin duda mejor no pueden llevarlo. El Soberano Poder que pronto verá coronada a su Virgen de la Salud, solo hasta octubre tendremos que esperar para verla de nuevo pasear por las calles de nuestra ciudad. De elogiar, son las manos de Antonio Bejarano que ha sabido dejar su impronta en Ella, de manera espectacular.

Niña, guapa, hebrea que no cumple cincuenta si no veinte, eso era lo más comentado el Lunes Santo, a su paso la cofradía de las Aguas por el Arenal, la calle Zaragoza y la Magdalena para llegar a la Campana. Sin duda, nos ofrecieron una imagen totalmente distinta de la Virgen de Guadalupe vestida de hebrea en su paso. Mientras salía de la plaza del Museo la Hermandad, que tuvo que esperar el ya retraso que le dejó la jornada.


Penas y Vera-Cruz, el negro de nuevo y la sobriedad a un alegre día de barrios y de aniversarios, como el de la Virgen de las Tristezas, esta dolorosa de Illanes tan desconocida y a la vez tan personal. Y en San Vicente, Cristo cae por nuestros pecados, maravilloso fue su paso por la estrechez de Placentines mientras que sus costaleros rezaban el Padre Nuestro y su Madre de los Dolores, que acompañada como siempre por Tejera supo dejarnos ese buen sabor de boca a un Lunes de Santo que brilló con luz propia.