2 horas y media de misericordia de Dios por las calles de Sevilla en la tarde noche de ayer jueves 3 de noviembre. Una ciudad abarrotada de gente para acompañar al Señor de Sevilla a la Santa Iglesia Catedral, para presidir el sábado la clausura del Año Jubilar de la Misericordia.

Séptima campanada de la Basílica y se abrían las puertas de la misma cuando el reloj marcaba las siete en punto de la tarde y comenzaba a salir el cortejo de hermanos con cirios, alrededor de unos 650 hermanos. A las siete y veinte y cinco se ponía el Señor en la Plaza de San Lorenzo. Todo esto en un silencio absoluto como ocurre cada Madrugá. Un silencio acogedor, de pellizco. 

Visitó las Hermandades Dulce Nombre, Soledad de San Lorenzo, Santa Marta y Araceli, Panaderos, Amor, Pasión, Virgen del Prado, Rocío de Sevilla y Virgen de Antigua, girándose el paso en cada de las puertas de las sedes canónicas de dichas corporaciones. 

El Señor de Sevilla atravesó la Plaza del Salvador y Avenida de la Constitución donde no cabía un alfiler, nadie se quería quedar sin verle. 

A las 21:35 hizo su entrada en la Catedral de cara al público, algo poco habitual del Señor del Gran Poder ya que siempre suele hacerlo de espaldas al público. Entro bajo el silencio de las personas allí congregadas para verlo entrar y el sonido de las campanas que anunciaban su llegada.

Fotografía: Víctor Manuel Cascales Vallejo / @SalvaLpezMedina