Pensado, soñado y hecho realidad. Se pudo ver el pasado domingo 6 de noviembre a Dios caminar por la ciudad con los rayos del sol, hecho que no ocurría desde 1939. Miles de personas desde primeras horas ya se ponían bajo la atenta mirada del Señor del Gran Poder.

Como marca la tradición, minutos antes de la salida de está cofradía, ahora desde la Puerta de los Palos de la Catedral, se hacía el silencio en la Avenida de la Constitución. A la hora establecida, a las once en punto de la mañana se ponía la Cruz de Guía en la calle y tras ella una marea de hermanos y hermanas con vestimenta negra que con cirio guiaban al Señor en su caminar, entorno a los 700.

Parecía venir flotando el Señor con su característico andar y entre la multitud que se agolpaba en la Avenida de la Constitución para verlo. Sobre las doce del mediodía llegaba el Señor al anden del Ayuntamiento, donde comenzó a interpretarse Ione por la Banda de Música Municipal de la ciudad, algo histórico que se volvía a repetir tras 50 años. Tras el saludo a las autoridades y rezo encabezado por el Arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo Pelegrina, que acompaño desde la salida hasta ese punto, se levanta el paso y volvió a sonar la Municipal pero ahora para interpretar Sevilla Cofradiera y verlo marchar por la calle Granada.

Continuaba su transitar por alrededor de la Plaza del Salvador, Cuesta del Rosario saliendo a Plaza de San Pedro para ir buscando el Convento de Santa Ángela de la Cruz, donde llego sobre las dos de la tarde, de los momentos más esperados de este día, donde la gente desde bien temprano ya cogía sitio para vivir este momento histórico. Las hermanas de la Cruz vieron al Señor de Sevilla frente a frente y alzaron su voz para cantarle, de los momentos más emotivos del pasado domingo. Siguió su caminar y la siguiente parada era en San Juan de la Palma, donde allí le recibieron la Hermandad de la Amargura y la filial sevillana de la Virgen de la Cabeza.

En la Plaza de los Carros también se hacía presente bastante público para ser testigo del saludo a la Hermandad de Monte-Sión, donde la Banda de Música de la Cruz Roja que acompaña a la Virgen del Rosario el Jueves Santo iba a ponerle sones al Señor de Sevilla. A las tres de la tarde, llegaba por la estrechez de la calle Feria y la Banda de la Cruz Roja comenzó a interpretar La Madrugá, todo un deleite para los oídos. El paso del Señor se paró frente a la Capilla donde se encontraba a la Virgen del Rosario bajo el palio característico del Rosario de la Aurora, se rezó y volvió la música, esta vez sonó Nuestro Padre Jesús del compositor Emilio Cebrián para seguir su transitar que le llevaría a su sede canónica donde llego a la Plaza de San Lorenzo entorno a las cuatro de la tarde e hizo su entrada en la Basílica a las cuatro y media.

Un traslado de historia y para la historia que el Señor del Gran Poder ha regalado a Sevilla y muchas personas venidas de muchos puntos de España e incluso otro país.

Fotografía: Javier Jesús Montaño Bellido / @javimonb