Como cada mes de Agosto, los sevillanos acuden al encuentro por las calles de la ciudad con la Virgen de los Reyes; un encuentro al que no solo acuden los cofrades, sino que en muchos pueblos de la provincia está tan arraigada la devoción que muchos son los peregrinos que madrugan y cogen los caminos que les llevan hasta la Santa Iglesia Catedral de Sevilla.

A la hora marcada por las campanas de la Catedral, se hacía el silencio en la Plaza Virgen de los Reyes haciéndoles saber a los que no tenían una visión tan privilegiada que el paso de la Santísima Virgen, cargado como es habitual de un exorno floral de nardos, ya había cruzado el dintel de la puerta.

La procesión transcurrió de manera habitual y como de costumbre la organiza la Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes; hora y media tardó en dar la vuelta al perímetro del templo metropolitano acompañada de un público más abundante que en años anteriores. El cortejo, que iba abriendo la Banda Municipal de Sevilla, estaba formado por los niños carráncanos, hermanos portando cirios, la Hermandad Sacramental, autoridades eclesiásticas delante y detrás del paso, y autoridades políticas y militares representadas junto al ejército.

Todo terminaba con los primeros rayos del sol iluminando el rostro de la bendita imagen a quien la leyenda la atribuya a un sueño hecho realidad del que reconvirtiera un ciudad mora en cristiana como  fue Fernando III el Santo, Patrón de la Ciudad.

Fotografía: Javier Montaño Bellido / @javimonb