En este museo al aire libre llamado Semana Santa de Sevilla hay un hueco dedicado para el oleo sobre lienzo del Martes Santo. Desde el arte más costumbrista del Cerro del Águila al Barroco más tardío en la madrugada de Santa Cruz. De la Bofetá renacentista en San Lorenzo al Gótico bajo las naves catedralicias inundadas de Buena Muerte. Del Mudejar de Los Javieres al neoclacisismo de La Sangre.

El Martes Santo es ese cuadro que Sevilla imaginó y solo Sevilla fue capaz de plasmar en el cielo azul de San Esteban. El milagro plasmado a cada golpe de pincel rozando la ojiva, mientras un mar celeste de capirotes no sabe si caminar o darse la vuelta con el corazón encogido. Desamparados ellos, que aun sabiendo que el llamado milagro no es más que el buen trabajo y el buen hacer de los que ponen el corazón en ser los pies de la Virgen, en su interior el suyo late por cien, ensanchando la piedra antigua y venciendo con Salud y Buen Viaje en el verdadero milagro de la Primavera cerquita de otra puerta: La de Carmona.

Hace apenas un cuarto de siglo que El Cerro se echa a la calle y conquista Sevilla, y ya no podríamos imaginar una Semana Santa sin ellos. El arte costumbrista en esencia. La Sevilla de los barrios que nace y muere como el azahar. A golpe de naranjo, llenando las calles de palomas blancas anunciadoras de un nuevo día. Dolores. ¿Como explicar que con tanto júbilo se espere a una Virgen de tan cruel advocación? Dolores. ¿Como le decimos al mundo que en este lejano barrio no pueden vivir sin Dolores? Pues vaya un Martes Santo antes del mediodía a las calles del Cerro y lo entenderá. Entenderá como Longinos entendió justo al darle la lanzada, y el barrio sea ese poema de lágrimas y sonrisas. Entenderá al ver eclipasar las penas y el sufrimiento, de la alegría desbordada y el sentimiento a flor de piel. terremoto de vecinas que despiden a sus titulares, mientras otras peregrinan y lo acompañan en el camino del Calvario. Entenderá entonces, que verdaderamente, en el Cerro son los hijos de Dios.

¿Puede existir la Buena Muerte? ¿Puede un hombre encontrar en la yacente madera tal silueta de amor y serenidad tras la expiración? ¿Como unas simples y mortales manos pudieron con la gubia tallar tal desbordante pasaje pasional como el pintor y su pincel advierten a traspasar el lienzo? Si alguna vez viste a Dios caminar, cada Martes Santo vemos a Dios morir. Como si nada. Todo está consumado. El rachear de los costaleros es una nana en el silencio de ruán en la tarde noche. Los vencejos mandan callar, el sol ya se esconde, Sevilla entera lo busca. Pero nadie lo despierta. ¿Para qué? Dejadlo descansar. ¿Acaso sabéis por lo que ha pasado? Lo prendieron y condenaron, lo apresaron y vejaron, lo flageralon y le hicieron cargar con su propia cruz. ¿Acaso merece más castigo? Dejadlo descansar, que así el rosa. Buena Muerte bajo la piedra gris del Rectorado. Así lo entendió Juan de Mesa al tallar al Cristo dormido de Los Estudiantes y así lo cuidó Sevilla de siglo en siglo.

Cuando el reloj marca la medianoche, un jardín se entrega a una reina. Candelaria en sus jardines, plasmando la sombra de fuego en el ancestral muro del Alcazar. Las tupidas enredaderas pelean por subir y ser las primeras en alcanzar la altura suficiente para verle la cara en su trono de azul y plata. Las bambalinas destiñen el cielo, la Giralda mira de reojo, las flores del jardín se abren a su paso, la noche cae a plomo donde Murillo tiene su nombre y no es capaz de pintar tanta hermosura. No cabe en un cuadro. No se puede. La muy Noble, Heróica e Invicta ciudad de Sevilla se rinde en su cuarto título. Al ver un palio de vuelta, dándole la espalda al mundo y caminando como si nada. Ahí Sevilla se redime y clava la rodilla. En el Dulce Nombre de sus calles, en la Candelaria del sol asomar entre las azoteas, en el desamparo del sueño imposible de esta maldita Semana Santa, en la Encarnación de saber que todo volverá.

Encarnación. ¿Quién fue capaz de tallar tanta pena en tu fino rostro? ¿Quién tuvo la valentía de dejarte así de dolorosa para toda la eternidad? ¿Por qué lloras, reina de la Calzá?  ¿Es por que al levantar la vista, tras esa línea de capirotes morados ves a tu hijo llenar de sangre el caliz de todos los cofrades? ¿No te consuelan los rezos? ¿No te calman las salves? ¿Ni siquiera el anuncio de un nuevo Martes Santo? ¿Le digo a los músicos que toquen más fuerte, a tus costaleros que te mezcan con más ternura y a tu barrio que te espere despierto?
No te preocupes, Palomita. Ese que va cabizbajo señalado por Pilato no es tu hijo. Somos nosotros. Somos nosotros los que agachamos la cabeza y seguimos adelante. Somos nosotros los que tragamos nuestra pena y nos reconfortamos en la llegada de una nueva aurora pintada de Domingo de Ramos. Somos nosotros los que buscamos un motivo y nos resignamos tal cruel castigo. Todo por la promesa de que volverás. Que volverá el púrpura a pintar las aceras de la Alfafa, que volverán las almas de ruan a colmar la calle Feria con el rachear dorado de la muerte en la cruz. Que la bofetá de realidad nos dará en cara cuando las puertas del Cerro se abran una vez más para no volver a cerrarse. Que la Salud tallada en nuestros anhelos ahondará en las viejas callejuelas donde la Santa Cruz mirará al cielo en busca de esa señal.

¿Lo ves, Encarnación? Deja que seque tus lágrimas. Que volveremos a pintar de morado un martes y presentarlo a Sevilla.


El oleo sobre lienzo de un Martes Santo en Sevilla

Hoy es Lunes de barrio. Y hoy más que nunca con las manos atadas.

Este día nos hace irnos a las manos vivas de Dios. Nos las traen desde cualquier punto de la ciudad. Cautivas, amarradas. Sin oponer resistencia. Así es Dios. Sabe que su cautiverio es más ameno de lo que había imaginado. El barrio lo hace diferente. En cada mirada, cada gesto. En la oración de cada tarde antes de escuchar misa. San Pablo sabe muy bien cómo funciona esto. La mirada, el gesto, la oración. Pero hay algo diferente en el Tiro de Línea. Allí no se anda con los pies, se anda con el corazón. Por tantos sentimientos ahí guardados que van iendo a más por cada año que pasa. Bien sabe de cautivos la Virgen de las Mercedes. Redentora de los presos. En un quiero y no puedo, va la vida abierta de par en par como los brazos del Señor de la Redención. Aún así también es cautivo. Cautivo de nuestras culpas, de lamentos y plegarias. Él nos abre sus manos sabiendo que están cautivas. Mas si el dolor es amargo y cautivo, el tormento de Salud se llena. El Soberano está cautivo. No por Caifás, sino por su barrio. Por el Tardón, la Dársena y el de León. Por Triana.

Pero la tarde sigue. Cautivo de manos o en la cruz. Es indiferente. El destino es el mismo. Del Arenal a Baños pasando por la Plaza del Museo. Muerto y agonizando. Como si del cautiverio fuera a salir. Pero nunca le dejamos. Duele más aún si cabe, la eterna caída y el esfuerzo incondicional de la diestra soportando todo el peso de las culpas. Y si ya no se podía aguantar más el cautiverio, ¿qué es lo que nos da en San Andrés? La libertad en cuerpo y alma haciéndonos a nosotros cautivos y seguidores vivos de su muerte. Nada muere en Santa Marta, todo vive en los corazones.

Fotografía: Víctor M. Cascales Vallejo / @victorm_cv

Hoy es Lunes de barrio




Anoche tuve un sueño. Era Domingo de Ramos.

Desperté entre puro nervio como el niño que se despierta tras la noche de Reyes y el sol me hizo entrecerrar los ojos al abrir la persiana. El ritmo del segundero en el reloj me parecía más lento que de costumbre. ¿No podía ir más deprisa? Parecía tan real que todo me sabía a la alegría del reencuentro. Me puse mis mejores galas, me guardé El Llamador y los auriculares en los bolsillos de la chaqueta, me puse mis mejores zapatos y salí a la calle.
De pronto, mi cuerpo se alzó y aparecí sobrevolando las copas de los árboles del Parque de Maria Luisa. Un río de capirotes y capas blancas formaban una línea perfecta desde la Plaza de España hasta las cercanas calles del barrio de El Porvenir. De pronto, y como un soplo de brisa de primavera, el eco de unos tambores me ayudó a adivinar que el paso de Nuestro Padre Jesús de la Victoria se acercaba. El sol se reflejaba en la canastilla como una bola de fuego que se abría paso entre la multitud a los sones de Presentado a Sevilla. Era Domingo de Ramos.

Cerré los ojos. Y al volver a abrirlos me sentí pequeño. Miraba desde detrás de un antifaz y en mi mano derecha llevaba una palma rizada que me sacaba algunas cuartas de altura. A mi lado, mi madre me cogía de la mano mientras bajábamos la rampa de El Salvador. La gente que allí se agolpaba me miraba y sonreía al verme, tan pequeño y con tanta ilusión. Era un niño que, delante de la Borriquita salía por primera vez y daba sus primeros pasos como nazareno. Con su madre orgullosa, sus abuelos saludandome desde la bulla de la plaza y gastando los caramelos antes de llegar a la calle Cuna. Todo se hizo silencio y pude escuchar el tintineo de unas campanillas después del sonar del martillo en el interior de la iglesia. Era Domingo de Ramos.

Sin darme cuenta, abandoné al niño y de nuevo sobrevolaba los tejados de Sevilla. La brisa me llevó de un soplo como si fuera una nube a la Encarnación. Miré abajo y la trompetería de Cigarreras empujaba el misterio de la Sagrada Cena entre una multitud de gente que se agolpaba en las escaleras de Las Setas, bajo los árboles de la plaza, en la Puerta de la Anunciación, en toca la calle Laraña y desde Imagen a San Pedro. Me acerqué como un globo de los que venden y me senté en una de las bancas del paso, junto a los apóstoles que miraban con nerviosismo e intriga a Jesús, quién acababa de comunicar que tras esa última cena, uno de ellos lo traicionaría. Judas, de espaldas, se guardaba a escondidas de las miradas de desconfianza el pago ya cobrado por tal traición. Era Domingo de Ramos.

De nuevo, en un abrir y cerrar de ojos todo cambió a mi alrededor. Aparecí en un balcón de la calle San Jacinto, toda repleta de gente, sin un hueco hasta donde mi vista podía alcanzar. Una bulla que se hizo silencio al sonar del martillo. El paso de Nuestro Padre Jesús de las Penas se alzaba en el interior de la capilla y muy despacio comenzaba a recibir los primeros rayos de sol en la cara, mientras la gente ya no podía aguantarse más y al primer sonar de la corneta todo explotó en júbilo y alegría con el izquierdo por delante del paso. Era La Estrella. Era Triana. Era Domingo de Ramos.

La tarde ya caía cuando por la Puerta de El Arenal, trompetas de Virgen de Los Reyes me sacarón del ensimismamiento en el que entré al quedarme embobado viendo el atardecer al otro lado del río. El misterio de Jesús Despojado aparecía en la calle Adriano cuando sobrevolando crucé el Postigo me senté encima de las bóvedas de la Catedral y ví como el palio de La Hiniesta reviraba en busca de la calle Alemanes a los sones de Estrella Sublime. La gente se movía por Placentines hasta la plaza y se hizo de noche mirando el discurrir de los nazarenos por la cuesta mientras la Virgen de Gracia y Esperanza venía por los Palcos entre una bulla de capirotes verdes. Era Domingo de Ramos.

Llegó la medianoche y me convertí en una nube de incienso. En la lejanía escuchaba el eco de tambores que rompían el silencio blanco de la noche. La plaza del Salvador estaba llena de miradas que buscaban la mirada del señor. La misma mirada que Herodes dedicaba desde la trasera del paso, sentado en su trono, receloso del hombre al que había vestido de blanco y tomó por loco. Tres Caidas comenzó a tocar al comienzo de la revirá y me pareció ver que hasta al romano se le puso la piel de gallina en aquel momento. Era Domingo de Ramos.

Y entonces desperté.

Desperté y el sueño se cumplió. Era Domingo de Ramos. Me levanté nervioso y encendí la radio. La Paz estaba saliendo, aunque era una reposición del año pasado. En pijama me senté en el sofá y al poner la tele, el primer nazareno de La Borriquita estaba pidiendo la venia en la Campana. Puse incienso y el vecino hizo sonar por la ventana la marcha Amarguras. Y es que, sea o no Domingo de Ramos, el cofrade goza o sufre una locura que le hace vivir el día que quiera cuando quiera. Esa Semana Santa que a veces dura una semana y otras, toda la vida.  Ya sea en la calle o en el pasillo, en una bulla o en la soledad del dormitorio, en diferido o en riguroso directo. Hoy es Domingo de Ramos. Y en menos de un año volverá a serlo. ¿Porque qué es la Semana Santa si no el sueño de un sevillano?

Anoche tuve un sueño. Era Domingo de Ramos




Querida amiga.

No sabes cómo me duele tachar los días en el calendario. Hoy, que el sol debía ser un anticipo de un brillante Domingo de Ramos, aquí es como si nunca hubieras existido. Parece que es la hora y no lo es.
Hoy, cuando no debería existir más pregón que el de las calles llenas, las colas en las iglesias, las torrijas para merendar y los niños correteando por la rampa del Salvador… Hoy. Hoy no estás.
Hoy no estás y no puedo evitar sentirme extraño. Y mira que sabes lo que tú y yo hemos llorado. Juntos. Clamando al cielo. Ese cielo que esa tarde lloraba también sin motivo aparente, altanero e incluso vacilante. Sin parecer importarle lo que pasaba a sus pies. Mira que bien sabes lo mal que lo hemos pasado por eso. De capirotes de terciopelo morado mojado, de tormentas de apatía e impotencia, de lluvias de desolación intermitentes. Pero esta vez es distinto. Esta vez te nos arrancaron de la mente como un sueño que se evapora con el simple abrir de los ojos en la madrugada. Parecía tan real y no lo era.
Pero esta vez es diferente. En el transcurrir lento del tiempo a este lado del sur del mundo no hemos podido siquiera ni anticipar tu regreso. No hemos podido ni disfrutar de la espera, ni del paso lento del calendario, ni de las tradiciones labradas de mano en mano, de corazón en corazón, de calle en calle, de barrio en barrio.
Esta vez es todo demasiado diferente. Yo te esperaba. Sabes que te esperaba. Te esperaba como quién espera a una vieja amiga. Sentado en el andén perdido del invierno. Esperando esa señal que siempre haces sonar el mismo día a la misma hora. La que me saca una sonrisa, la que me anima el corazón, la que me despierta el alma. La flor marchita que cada cofrade tiene en su interior y que riega cada día del año sin más premio que el de tu regreso. Un regreso que, esta vez, se hará más de rogar.
Pero que no os engañen. Dentro de una semana será Semana Santa. No habrá cofradías en la calle, no habrá lluvia de pétalos, no habrá saetas en los balcones, no habrá bullas de emociones, no habrá levantas al cielo, ni izquierdos en la Campana. Triana no cruzará el puente, ni San Bernardo el suyo. El Cautivo no vendrá desde el Tiro ni La Sed desde Nervión. Judas no besará en la calle Santiago ni Jesús será presentado a Sevilla en la Calzá. Ni La Paz pasará por el Parque ni La Borriquita bajará la rampa. No saldrá la Amargura, ni romperá el Silencio de la Madrugá una corneta macarena. No sonará Cigarreras, ni Virgen de Los Reyes. No pasará Monserrat por Molviedro ni llorará la Magdalena en San Julián. No habrá milagro en San Esteban ni caerá por tercera vez el señor de San Isidoro subiendo la Cuesta del Rosario. No se moverá el olivo en Orfila, ni Santa Marta mandará callar por Cuna. No sonara Tejera. No saldrán Los Caballos de Santa Catalina, no bajará la Cena por Gerona. Caifás no interrogará a Jesús, ni Herodes lo despreciará. La Macarena no pasará por el Arco, ni el Gran Poder dará sentido a todo al pasar por la calle que lleva su nombre.  No habrá Semana Santa como todas las generaciones de cofrades, viejos y jóvenes, la conocemos. Pero la habrá. En cada casa del cofrade, en cada corazón del sevillano. La ciudad de la Esperanza sabe cómo esperarte. Cueste lo que cueste. Tardes lo que tardes.

Porque volverás.


Volverás como vuelven las oscuras golondrinas
en tu balcón las palmas a colgar
Y, otra vez, cornetas lastimeras
Llorando llamarán
Y aquella mañana, de Triana a La Alameda
Cuando el sol vuelva a apuntar
Un nuevo Domingo de Ramos otra vez despertará

Volverán los tupidos naranjos las calles de Sevilla
De dulce aroma a llenar
Cual nube de incienso que desde la Costanilla baja
Pidiendo la venia en la Campana para poder pasar
Y aquellas candelerías
Que en la noche las bambalinas mandan repicar
Como lágrimas derramadas en la acera
A sones de Amarguras el aliento robarán

Volverá el amor de los cofrades
Las antiguas calles de Sevilla a llenar
Sus corazones entregados
De este largo sueño despertarán
Y tú, querida mía,
Cuando la Primavera en un beso me parezca atisbar
Podrán ansiar tu regreso a miles
Pero como yo
Nadie te esperará.

El Pregón de la no Semana Santa

A 70 días del Lunes de Pentecostés, hoy lunes 23 de marzo la Hermandad Matriz de Almonte ha anunciado a través de sus medios oficiales que la Romería 2020 queda suspendida por la Estado de Alarma por el Coronavirus que vivimos en el país y en todo el mundo.

Decisión que han hecho oficial en el día de hoy, quedando suspendida la Romería así como los actos y cultos programados en Almonte, la procesión por las calles del pueblo el 17 de mayo y el traslado de vuelta a la Ermita el próximo 24 de mayo.

Ante la incertidumbre que se vive en España actualmente por la pandemia del Coronavirus era imposible celebrar la Romería que concentra a más de un millón de personas durante los días de su celebración.

Desde la Matriz estudiaran como realizar el Traslado de la imagen a la Ermita del Rocío en los próximos meses, se baraja la opción del ser trasladada en Agosto coincidiendo con la celebración del Rocío Chico.

Fotografía: Víctor M. Cascales Vallejo / @victorm_cv

Suspendida la Romería de la Virgen del Rocío 2020

Tras suspensión de la Semana Santa en todas las regiones española con motivo del Estado de alarma por el Covip19, desde el Vaticano emiten un decreto con la propuesta que se puedan celebrar las procesiones de Semana Santa en el mes de septiembre.

En Sevilla muchos han sido los que han propuesto que se celebrará una Magna en Acción de Gracias tras haberse superado el estado de emergencia por el coronavirus, incluso se habla de grupos de Hermandades que han trasladado la propuesta al Consejo de Cofradías e incluso el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías de Sevilla, Marcelino Manzano, en un entrevista aseguro que algo se haría con motivo de la pandemia que dejará sin procesiones en las calles.

En el día de ayer jueves 19 de marzo, el Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos emite un comunicado que en su último párrafo dicta así "Las expresiones de piedad popular y las procesiones que enriquecen los días de la Semana Santa y del Triduo Pascual, a juicio del obispo diocesano podrán ser trasladadas a otros días convenientes, por ejemplo, el 14 y 15 de septiembre".

Decreto que tendrá que llegar a Palacio Arzobispal de la ciudad para estudiar la propuesta, quedando en manos del Arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, su aprobación o no.

En dicho comunicado también se ofrecen unas indicaciones y sugerencias para los Obispos para las celebración (misas) en la Semana Santa.

 

Fotografía: Salvador López Medina / @SalvaLpezMedina

El Vaticano da luz verde a la celebración de procesiones en Acción de Gracias

El Estado de Emergencia que estamos viviendo en todo el mundo por el virus Covip19 hasta haciendo tomar medidas a todas las Hermandades y Cofradías de la ciudad, tras la suspensión de las Estaciones de Penitencia de las Hermandades, llegan las primeras medidas de prevención de las Hermandades Rocieras.

La Hermandad del Rocío de Sevilla ha comunicado a través de sus medios oficiales que sí se celebrase la Romería de la Virgen del Rocío (falta de aprobación por la Hermandad Matriz), la corporación sevillana irá sin carretas tiradas por bueyes, tan sólo la carreta del Simpecado. Esta medida ha sido tomada como prevención, ya que la Hermandad no puede comprometer los pagos del alquiler del ganado para las carretas sin saber si finalmente se llevará a cabo la Romería 2020.

El hermano mayor, Gabriel Rojas, en la carta emitida a sus hermanos ha querido mandar un mensaje esperanzador: "Ante estas graves circunstancias nuevas y desconocidas por todos nosotros, y que nos obligan a este tiempo de reclusión y confinamiento, yo quiero transmitiros un mensaje de esperanza. Estad seguros de que, con nuestro compromiso, con nuestra unión y con ayuda de nuestra Madre, la Virgen del Rocío, vamos a salir de esta crisis"

La Hermandad Matriz de Almonte todavía no se ha pronunciado sobre las medidas que se van a llevar a cabo en caso de la celebración de la Romería 2020, que todo apunta a que será suspendida. Quieren prolongar todo lo posible para tomar una decisión ya que este año es un año especial con motivo del centenario de la Coronación de la imagen. Actualmente la Virgen del Rocío se encuentra en Almonte teniendo previsto su traslado de vuelta la Ermita el próximo 24 de mayo y su procesión anual el próximo 1 de junio, Lunes de Pentecostés.

Fotografía: Salvador López Medina / @SalvaLpezMedina

El Rocío de Sevilla irá este año sin carretas al Rocío


El Ayuntamiento de Sevilla junto con el Consejo de Hermandades y Cofradías han oficializado este mediodía la suspensión de las salidas procesionales la próxima Semana Santa debido a la crisis sanitaria por la que atraviesa el país. Finalmente, el sentido común ha imperado y no habrá Semana Santa en 2020 tal y como la concemos.

Tras las recomendaciones de la Conferencia Episcopal, el presidente del Consejo, Francisco Velez, pasó ayer por los micrófonos de El Llamador de Canal Sur Radio para hablar sobre las horas previas al anuncio de esta suspensión, llamando al sentido común y argumentando que no pasaba nada. Desde hacía tiempo, tanto el presidente de la Junta de Andalucía como el vicepresidente anunciaban que si había que tomar medidas drásticas se deberían tomar. La suspensión de la Semana Santa de Sevilla 2020 afectará, sobre todo, a la economía de la ciudad, pues se estima que genera unos 400 millones de euros para la ciudad, sumado al componente religioso, devocional y sentimental que significa para los cofrades.

Una vez pasen los 15 días que se han estipulado a nivel nacional de estado de alarma y confinamiento, si la situación mejora, habrá que esperar que decisiones toman las hermandades en caracter interno: si se realizarán via-crucis o visitas a los templos, con los pasos montados o no.

OFICIAL | Suspendidas las salidas procesionales de Semana Santa


Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina, el Coronavirus está comenzando a llegar al mundo de las cofradías después de las medidas que desde los órganos oficiales y sanitarios se están recomendando. Fue la Hermandad de Los Estudiantes la primera en suspender los ensayos de los costaleros, medida a la que se sumaron otras como La Lanzada y Jesús Despojado. Una serie de medidas excepcionales que sorprenden a propios y ajenos, acostumbrados al curso normal de la Cuaresma en Sevilla.

La Sed ha cancelado su comida de hermandad prevista para este domingo, pero por otro lado, no ha cancelado la exposición en la Sala Cajasol que se inagura este próximo viernes sobre las bodas de oro de la corporación de Nervión, aunque se aforarán las visitas y controlarán los itinerarios para no provocar aglomeraciones de público. Otras hermandades, como Pasión, ha instado a sus hermanos a sacar las papeletas de sitio por internet y así evitar las cosas de gente en la casa hermandad. Un reparto de papeletas de sitio que se está llevando a cabo con total normalidad en otras muchas hermandades.

En el aire quedan diversos actos que deberían realizarse este fin de semana, después de que se hayan cancelado conciertos de marchas procesionales y la gala de los premios periodísticos organizado por el Consejor de HHyCC. En el punto de mira, el traslado de la Esperanza de Triana desde la Capilla de los Marineros a Santa Ana prevista para mañana viernes. La junta de la hermandad trianera se reunirá en cabildo extraordinario para tomar una decisión. Desde el Ayuntamiento de Sevilla se sigue llamando a la calma y acallando las voces que hablan de la suspensión total de la Semana Santa. El alcalde Juan Espadas ha dicho al respecto del traslado de la Esperanza de Triana que "no hay ninguna indicación para la suspensión".

A poco más de 20 días para la Semana Santa, Sevilla vive con cautela y preocupación como puede afectar la crisis del coronavirus a la celebración de la semana grande.

Las Hermandades empiezan a tomar las primeras medidas contra el Coronavirus

Las Hermandades de San Pablo, El Carmen, Santa Cruz, Anunciación Juan XXIII, Padre Pío, San Esteban, Montserrat, Mercedes Puerta Real y Santo Entierro celebran este fin de semana Traslado o Vía Crucis con sus respectivas imágenes titulares recorriendo las calles de sus feligresías.

Viernes, 6 de marzo

Vía Crucis de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado

Itinerario: Salida de la Parroquia de San Ignacio del Loyola a las 19:00 horas, Avenida Pedro Romero, Espartero, Jerusalén, Ninive, Miletos, Jerusalén, Damasco, Cara Ancha, Plaza del Gallo, Antonio Momplet, Gabriel Blanco, José Val de Omar, Ntra. Sra. del Rosario Doloroso y Entrada a las 21:30 horas.

Vía Crucis extraordinario de Nuestro Padre Jesús de la Paz

Itinerario: Salida de la Parroquia de Omnium Sanctorum a las 19:00 horas, Peris Mencheta, Pasaje González Quijano, Relator, Alameda de Hércules, Calatrava, Pasaje Marqués de Esquivel, Pacheco y Núñez del Prado, Bécquer, Peral, Escoberos, Parras, Talavera, Pozo, Relator, Virgen del Carmen Dolorosa, Plaza del Cronista, Divina Pastora, González Cuadrado, Peris Mencheta y Entrada a las 22:30 horas.

Acompañamiento Musical: Escolanía Salesiana María Auxiliadora y Música de Capilla.

Vía Crucis del Santísimo Cristo de la Misericordia

Itinerario: Salida de la Parroquia de Santa Cruz a las 20:30 horas, Mateos Gago, Mesón del Moro, Ximénez de Enciso, Santa Teresa, Plaza Santa Cruz, Plaza Alfaro, Callejón del Agua, Vida, Judería, Patio de Banderas, Plaza del Triunfo, Joaquín Romero Murube, Plaza de la Alianza, Rodrigo Caro, Pasaje de Andreu, Ximénez de Enciso, Mesón del Moro, Mateos Gago y Entrada a las 22:30 horas.

Vía Crucis de Nuestro Padre Jesús del Poder de Anunciación de Juan XXIII

Salida de la Parroquia de Juan XXIII a las 20:30 horas y recorerrá las calles de la feligresía para hacer su entrada entorno a las 22:00 horas.

Acompañamiento Musical: Capilla Musical Santísimo Cristo del Perdón y Caridad.

Vía Crucis de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia (Padre Pío)

Itinerario: Salida a las 19:30 horas de la Parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, Ronda de Padre Pío, la Pañoleta, Villaverde, Castilblanco de los Arroyos, Villamanrique, Castillo de las Guardas, Ronda de Padre Pío y Entrada a las 21:00 horas.

Acompañamiento Musical: Quinteto de metales de la Agrupación Santa Cecilia.

Sábado, 8 de marzo

Vía Crucis de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje

Itinerario: Salida de la Iglesia de San Esteban a las 19:00 horas, Vidrio, Armenta, Tintes, Plaza de los Zurradores, Estella, Avenida Menéndez Pelayo (cruce), Atanasio Barrón, Caños de Carmona, Alcalde Isacio Contreras, Avenida Menéndez Pelayo (cruce), Pasaje de Zamora, Garci Pérez, Vidrio y San Esteban y Entrada a las 22:00 horas.

Acompañamiento Musical: Capìlla musical de la Banda de Música "Las  Cigarreras" y por el Coro Polifónico de la Hermandad.

Vía Crucis del Santo Cristo de la Redención (Puerta Real)

Se celebrará Solemne Función en la Parroquia de San Vicente Mártir a las 19:00 horas.

Itinerario de ida: Salida de la Capilla de la Puerta Real a las 18:30 horas, Antonio Salado, Alfaqueque, San Vicente y Entrada en la Parroquia a las 18:55 horas.

Itinerario de vuelta: Salida de la Parroquia a las 20:00 horas, San Vicente, Plaza del Museo, Miguel Carvajal, Pedro del Toro, Gravina, Plaza de la Puerta Real y Entrada a las 21:00 horas.

Traslado de los titulares de Montserrat a la Parroquia de la Magdalena

El Cristo de la Conversión y la Virgen de Montserrat serán trasladados a la Parroquia de la Magdalena para la celebración de los cultos la semana próxima. A partir de las 21:00 horas saldrá de su sede canónica. En el interior de la Parroquia de la Magdalena con el crucificados se rezarán las estaciones del Vía Crucis.

Domingo, 8 de marzo

Vía Crucis del Santísimo Cristo Yacente

Itinerario: Salida de la Iglesia de San Gregorio a las 20:00 horas, Alfonso XII, Plaza del Museo, Monsalves, El Silencio, Alfonso XII y Entrada a las 21:00 horas.

Vía Crucis de este primer fin de semana de marzo